El investigador chileno y conferencista invitado a la Cátedra de Pedagogía que se llevó a cabo el 20 de abril en Bogotá, reflexiona en esta entrevista sobre la innovación educativa y el rol de los docentes para producir un cambio en la educación actual.

Clases únicas para estudiantes únicos. Esa es la propuesta de este experto en políticas públicas de educación, para que maestras y maestros sean protagonistas del cambio de paradigma: pasar de lo que él llama modelo industrial a uno diferencial y personificado, en lo que se requiere de algo clave: entusiasmar a los docentes.

“El docente debe ser capaz de entender la diversidad que tiene en su aula, de construir una comunidad y diseñar experiencias de aprendizaje que sean significativas para todos sus estudiantes”, afirma el chileno, quien se dedica desde hace 5 años a la formación de docentes en toda Latinoamérica a través del proyecto de impacto continental https://www.tuclase.net.

Conversamos con él a propósito de su visita a Bogotá para dictar la segunda Cátedra de Pedagogía, en la que participaron más de 700 docentes de Bogotá el pasado 20 de abril. Con el tema central ‘Maestros y trayectos para innovar en la escuela’, esta jornada de reflexión pedagógica se unió a la socialización del Sistema Distrital de Formación Docente con el que el gobierno ‘Bogotá Mejor para Todos’ ofrece a maestras y maestros diversas rutas de cualificación en su ejercicio profesional que promuevan la innovación y la transformación de sus prácticas pedagógicas.

Secretaría de Educación: Usted afirma que los sistemas educativos en los países de América Latina están en crisis y que se requiere un cambio urgente de paradigma. ¿Por qué cree que se sigue aplicando un modelo que no ha sido efectivo?

Eugenio Severín: Creo que ese paradigma industrial que tenemos en educación no hay que satanizarlo. Fue muy útil cuando tenía que ver con hacer que la educación estuviera disponible para todos, crecer en cobertura, lo que significaba que la mayor cantidad de niños accediera a condiciones básicas de educación.

Así, la estandarización del currículo, las formas de enseñar y construir escuelas están dirigidos precisamente a ese propósito. Lo que ocurre es que en esta etapa en la que nos encontramos lo que necesitamos es hacer un giro a algo completamente distinto, porque ya en la mayoría de los países de América Latina tenemos tasas de cobertura por encima del 90%. Antes el aula era más homogénea, los que se quedaban por fuera eran los chicos que tenían dificultades de aprendizaje. Hoy esa población comparte una misma aula y por lo tanto es más heterogénea, lo que le cambia el rol al profesor: ya no funciona la solución estandarizada, no puede tener la misma solución para todos porque ahora tiene una diversidad enorme en el aula.

¿Cuál es su propuesta para lograr hacer ese giro hacia la calidad educativa?

Bogotá Mejor para Todos

Lo que yo he planteado es que hay que cuestionar las tres estrategias que utiliza este paradigma industrial, que son: estandarización, competencias y privatización, en función de lo que queremos hoy.

Tenemos que movernos en la dirección contraria, que es hacia la diferenciación, es decir: un sistema educativo que sea capaz de reconocer la diversidad del aula, valorarla, celebrarla y de poder entregar a cada estudiante lo que justamente necesita; por lo tanto, un currículo más contextualizado y más flexible, que genere más tiempo y que dé espacio a esa diversidad. Frente a la estandarización, diferenciación.

El segundo es la competencia, que en los sistemas educativos latinoamericanos ha derivado en la construcción de rankings, en el supuesto de que es por la vía de la competencia entre estudiantes, entre docentes y entre escuelas, que se logra estimular mejoras en la calidad, y lo que ha demostrado la evidencia es que eso no va a ocurrir. En cambio, sabemos que todo el desarrollo económico y social actual se mueve hacia la colaboración. Entonces, frente a la competencia, colaboración; que se traduce en la capacidad de construir juntos, desarrollar cooperación, por lo tanto, mejorar nuestras capacidades comunicacionales, de trabar en equipo, que es hacia donde el mundo se está moviendo. La escuela no puede ser ajena a eso, debe formar para ese mundo más colaborativo.

Por supuesto que estoy de acuerdo con que se deben hacer evaluaciones en la educación, pero el tema es que los resultados no deben usarse para hacer rankings, sino para preguntarnos qué estamos haciendo bien, qué estamos haciendo mal, qué podemos hacer mejor y ser insumo de reflexión para la comunidad.

El tercer elemento es privatizar, no solo respecto a la propiedad y el control de la escuela, sino también respecto a una cierta lógica de la vida, en que lo importante era mi propia carrera, de cómo yo voy construyendo mi desarrollo profesional, mi futuro y mi proyecto de vida como si fuese un asunto estrictamente individual, privado. Entonces, hay que pensar en volver otra vez al sentido de lo común, en la lógica de entender que la educación es un bien público que beneficia a la sociedad, porque la construye, nos convierte en comunidad, comparte propósito e historia.
Yo tengo la impresión de que el paradigma industrial anterior en este momento está en crisis, y una de las cosas que lo demuestra es que, a pesar de los muchos recursos que se le asignan a la educación en nuestros países, los resultados apenas se mueven, porque seguimos invirtiendo en un paradigma que no es efectivo.

Y en ese nuevo sistema educativo que propone, ¿cuál sería el rol del docente?

En la educación estandarizada el rol del docente consiste en entregar igual nivel de calidad a todos los estudiantes, repetir una y otra vez los mismos contenidos y formas de enseñar para asegurar que los estudiantes aprendan.

En el nuevo paradigma el docente debe ser capaz de entender esa diversidad que tiene en su aula, de construir una comunidad y diseñar experiencias de aprendizaje que sean significativas para todos sus estudiantes. Diseñar experiencias, por ejemplo, que diferencian respecto al progreso, las dificultades o mejoras que tienen esos estudiantes, en un rol mucho más activo de ser un diseñador, un arquitecto, un estructurador de experiencias de aprendizaje que sean significativas y pertinentes. A mí me parece que es un rol mucho más atractivo, mucho más profesional e interesante.

No sirven pautas, guiones pre hechos que yo aplico igual a todas partes como en el modelo estandarizado. Ahora yo tengo que entender que mi clase está en un contexto de la escuela, de la comunidad donde está y tiene diferencias internas, y como profesor tengo que diseñar una experiencia necesariamente única que, por supuesto, podré mirar lo que han hecho los otros profesores, lo que me están sugiriendo los textos escolares. Pero, finalmente, lo que yo diseño para esta aula es único porque mis estudiantes son únicos.

En esta perspectiva, ¿qué papel juega la innovación en la educación?

La innovación, entendida como lo que ocurre cuando la respuesta tradicional que teníamos a los problemas no resuelve los problemas, quiere decir que tenemos que inventar otras formas de hacerlo. Y los profesores llevan muchos años haciendo innovación todos los días, y es frente a los alumnos, a las distintas experiencias y contexto en el que está en que diseña una solución que responde al problema y que no es la solución que probablemente hubiera aplicado en otra escuela, en otro contexto, año y espacio.  Eso es innovación y los buenos profesores han innovado siempre. Lo que necesitamos ahora es que la mayor parte, ojalá todos los profesores, entiendan que su rol fundamental está en esta lógica de ser diseñador de experiencias, innovador permanente.

Su conferencia se desarrolló en torno a los trayectos para innovar en la escuela, ¿cuáles son específicamente esos trayectos?

Yo me enfoco principalmente en el rol de las tecnologías y cómo podemos incorporarlas como herramientas que nos pueden acompañar en todo este proceso de transformación de la educación.

Lo otro es que, si queremos efectivamente centrarnos en la calidad de la educación, entendiendo la calidad en el sentido amplio, la formación de los maestros es fundamental, a partir de la revisión de cinco principios:

  1. La personalización, quiere decir que cada docente es distinto y tiene distintas trayectorias, expectativas, ciertos intereses y formas de ejercer su profesión, por lo tanto, tenemos que ser capaces de sistemas de desarrollo profesional que reconocen esa diferencia y acompañan al profesor en su propio trayecto.
  2. Fuerte impulso al trabajo colaborativo entre profesores.
  3. Focalizarse en el trabajo de práctica innovadora, en lo cual se debe tener en cuenta las formas concretas en que cambian la didáctica, la metodología y la pedagogía en el aula.
  4. La formación tiene que ser permanente y acompañar al profesor durante toda su vida.
  5. Recuperar ese prestigio y reconocimiento social de los profesores mucho más profesionales, que en el contexto auténtico tiene que tomar decisiones que son únicas, y para eso, el sistema tiene que proveerles recursos, apoyo, contenidos, conocimientos y espacios que les permitan tomar la mejor decisión, pero confiar de que eso es así.

¿Cuál es su opinión acerca de la propuesta de formación de docentes de Bogotá?

Bogotá Mejor para Todos

La propuesta de formación y desarrollo profesional de Bogotá es tremendamente innovadora y una oportunidad enorme para los docentes. En primer lugar, es respetuosa con respecto a la individualidad de los profesores y de la capacidad que ellos tengan de definir sus trayectos formativos a partir de sus propias necesidades, percepciones, intereses y de sus perspectivas futuras.

Y segundo, porque respeta sus tiempos generando distintos proyectos posibles con distintas intensidades según el momento de la vida del profesor; amplía los temas en los que los profesores pueden participar, fortalece el trabajo entre pares, a través de estos centros de innovación e investigación docente, y en general creo que el diseño de esta política no solo es un gran aporte, sino que es innovador respecto a lo que están haciendo la mayoría de los países de América Latina.

Porque una ciudad educadora es una Bogotá mejor para todos.