Simón Palma en su colegio.

Este 22 de abril se celebró el Día de la Convivencia Escolar, instancia establecida por el Ministerio de Educación que busca generar conversaciones en torno a la convivencia en el entorno educativo, cómo mejorarla y prevenir situaciones de violencia, todo en el marco de generar relaciones de respeto y comunicación fluida. Y en esto, la figura del encargado de Convivencia Escolar es fundamental.

Simón Palma desempeña este cargo en el colegio Padre Alvaro Lavín de la Fundación Súmate, del Hogar de Cristo. Su labor involucra el control interno de las labores del Consejo de convivencia escolar, es decir, mantener una sana convivencia entre padres, profesores y alumnos, y buscar implementar acciones que pongan al estudiante al centro de este sistema.

¿Cómo ha sido la experiencia de ser el encargado de convivencia escolar de tu colegio?

Ha sido súper enriquecedora, porque es un cargo donde uno está muy cerca de los alumnos. Es un acompañamiento permanente, para que ellos tengan un hombro donde desahogar sus problemas. Al mismo tiempo, es estresante y agotador estar bajando la ansiedad de los estudiantes, que puedan convivir sin violencia -que eso es lo principal en esta Política de Convivencia Escolar-, y que traten de interactuar en convivencia y en comunidad. Es una responsabilidad bastante fuerte, porque la idea es hacer una escuela participativa y democrática, que diga no a la violencia, más en este sector (que está en medio de) un entorno vulnerable.

¿Qué necesidades has detectado dentro de la comunidad escolar que deben ser abordadas?

(La necesidad detectada) ha sido buscar los dispositivos necesarios para que los estudiantes estén siempre en movimiento. La idea es no dejar tiempos muertos, sino tratar de que participen en distintas actividades deportivas, culturales, debates, y no utilicen el ocio de mala forma. Los conflictos se dan generalmente en los espacios comunes, cuando salen a recreo; cuando el profesor no llega, por ejemplo. En el aula el trabajo es súper bueno porque tienen tutor, entonces lo importante es mantener los espacios comunes en actividad.

¿Qué recomendaciones darías a los docentes para mejorar la convivencia escolar?

Para los profesores, recomiendo tener el espacio del aula lo mejor distribuido posible; al ser salas muy grandes y con pocos alumnos también provoca que haya desunión en el curso. Como tip, creo que es bueno que (los docentes) traten de poner la comunidad por sobre la individualidad dentro del aula. Otro tip puede ser utilizar harto recurso tecnológico, ya que una de las razones por las cuales se creó la Política es porque estábamos muy atrasados respecto de los conceptos de convivencia. Ahora con las redes sociales, el “cara a cara” o la relación social es más avanzada y rápida, entonces no hay una comunicación verbal. Entonces la idea es usar TIC para acercar este aprendizaje (…) de convivencia escolar, provocando que se sientan “más a gusto” o en casa. Además, recalco la importancia y valoración de la instancia de consejo de curso.

Además, creo necesario que el encargado de Convivencia Escolar se pueda acercar al estudiante, que no sea una labor administrativa y no estén planificando desde el macroproblema siempre, que es desde el escritorio. La idea es poder ingresar a una sala, escuchar una clase, recorrer el espacio para ver qué está pasando con los muchachos… La idea es estar lo más cerca posible de los estudiantes, para que ellos también encuentren en uno, como encargado, una persona más donde apoyarse.

¿Qué ha sido lo más satisfactorio de tu labor?

Para mí ha sido ver el proceso de un mes -que es corto para un cambio personal- y ver cómo los muchachos pueden solucionar los conflictos. Generalmente marzo es un mes de adaptación a la escolarización de estos chicos, que vienen con un rezago pedagógico de dos a tres años, y ver ese proceso donde el conflicto no se soluciona mediante la violencia verbal o física. Es satisfactorio ver cuando tienen un intercambio de ideas, que a los dos no les parece, pero pueden llegar a un mismo acuerdo y dialogar. Hoy en día es una gran satisfacción saber que ellos van a salir a la calle, a sus barrios y van a aprender que la violencia provoca más violencia, y que sí se puede dialogar. Eso ha sido lo más satisfactorio en este tiempo.