Traducido por Dayne Rosales

Por Marc Smith, psicólogo y maestro colegiado, autor de The Emotional Learner.

Ayudar a los estudiantes a comprender la naturaleza de la ansiedad hace toda la diferencia respecto de lo bien que pueden enfrentar las situaciones estresantes.

En una entrevista de 2015 con The Guardian, el autor Matt Haig realizó una observación interesante: “la ansiedad te hace sentir curiosidad y la curiosidad te lleva a la comprensión”. Es inusual escuchar a la gente hablar sobre los aspectos positivos de las emociones negativas. Después de todo, la ansiedad puede ser debilitante y puede reducir significativamente el bienestar. En las escuelas, es común ver a los estudiantes experimentar ansiedad ante los exámenes o pruebas.

La investigación sugiere que los estudiantes de Certificación General de Educación Secundaria (GCSE) con niveles más altos de ansiedad ante los exámenes obtienen calificaciones más bajas que el resto de sus compañeros que se muestran menos ansiosos. Donde el rendimiento de un alumno se encuentra alrededor del límite del grado, esta puede ser la diferencia ente aprobar y no aprobar, o la de obtener los resultados necesarios para un estudio posterior. Una explicación para esto es que la ansiedad tiene un efecto perjudicial en la memoria de trabajo. Los estudiantes ansiosos ante los exámenes también tienen más probabilidades de posponer las cosas y ser menos capaces de hacer frente a las presiones cotidianas de la escuela.

Pero como señala Haig, de hecho, hay otro lado de la ansiedad. Esta puede motivar y mejorar las capacidades cognitivas, como la atención. Esto puede sonar contradictorio a las formas en que nos limita; todo se trata del nivel de ansiedad experimentado.

En 1908, los psicólogos Robert Yerkes y John Dillingham Dodson descubrieron que los animales se desempeñaban mejor en aquellas tareas en las que se ponían moderadamente ansiosos de antemano, pero el rendimiento se vio afectado cuando los animales experimentaron niveles muy altos de ansiedad. Los estudios recientes que han involucrado la participación de humanos han apoyado esta noción, un concepto que ahora se conoce como la ley de Yerkes-Dodson .

A menudo, la ansiedad ante los exámenes surge debido a la naturaleza inusual del entorno del examen, donde la presión es particularmente alta. Los exámenes no solo están relacionados con una alteración importante en las rutinas diarias, sino que representan una situación en la que nuestra capacidad y nuestros sentimientos de autoestima están siendo probados.

Encontrar estrategias para enfrentarlos

Entonces, si la ansiedad es buena y mala al mismo tiempo, ¿cómo deberían las escuelas abordar el problema con sus alumnos? Eliminar por completo los eventos que provocan ansiedad no es práctico ni útil a largo plazo, porque el desafío es necesario para un aprendizaje efectivo.

El docente debe enfatizar que cierto nivel de ansiedad es tanto natural como útil y buscar nutrir estrategias para enfrentarla de manera positiva. Asegurarse de que los estudiantes estén familiarizados con el entorno de la prueba, permitirles completar trabajos anteriores, incluidas las secciones de información personal, regularmente y con mucha anticipación a cualquier examen formal (si ciertas tareas simples se vuelven habituales, hay menos de qué preocuparse más adelante). Las pruebas rápidas o cuestionarios al inicio de una clase pueden ayudar a los alumnos a identificar lagunas en su conocimiento.

Debes ser claro sobre lo que se espera de tus alumnos, por ejemplo, qué preguntas necesitan respuesta y qué deben hacer una vez que hayan completado el trabajo. Si es posible, permite que se familiaricen con la sala del examen, cómo se organizarán los escritorios y dónde se sentarán. He visto a estudiantes vagando por las filas, buscando desesperadamente sus lugares, y poniéndose cada vez más ansiosos incluso antes de que se hayan sentado.

Crucialmente, no uses el miedo como una herramienta para motivar. Decir a los alumnos que fallarán si no trabajan duro aumenta los niveles de ansiedad, pero decirles qué tan bien les puede ir si trabajan duro parece tener el efecto opuesto. Es probable que aún experimenten cierto nivel de ansiedad, pero eso está bien. Lo que podemos hacer es ayudar a evitar que ésta alcance niveles inmanejables y evitar que los estudiantes se angustien por estar ansiosos.


Fuente original:

https://www.theguardian.com/teacher-network/2018/apr/18/test-anxiety-can-be-debilitating-but-schools-can-help-students-manage-it