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Los Neuromitos son conceptos erróneos comunes acerca de cómo funciona la mente y el cerebro. El problema surge cuando muchas de estas creencias se vuelven comunes entre los profesores.

Por eso, en esa nota desenmascaramos los más comunes en el ámbito de la enseñanza-aprendizaje para que no te dejes engañar.

  1. Algunos de nosotros somos “de cerebro izquierdo” y otros “de cerebro derecho”, y esto ayuda a explicar las diferencias de cómo aprendemos.

FALSO. Los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro trabajan juntos. No hay pruebas sólidas de que el aprendizaje de las personas difiera de manera importante en función de que un hemisferio es más dominante que el otro.

  1. El desarrollo del cerebro ha terminado cuando los niños llegan a la pubertad.

FALSO. El desarrollo del cerebro continúa hasta la adolescencia y la edad adulta, especialmente el desarrollo de los lóbulos frontales, que son importantes para la toma de decisiones.

  1. El aprendizaje se debe a la adición de nuevas células al cerebro.

FALSO. El aprendizaje surge de los cambios en las conexiones entre las células del cerebro.

  1. La capacidad mental es hereditaria y no puede ser cambiada por el entorno o la experiencia.

FALSO. Las habilidades mentales tienen un componente genético, pero también están muy influenciadas por factores ambientales y dependen de la experiencia adecuada para desarrollarse.

  1. Solo usamos el 10 por ciento de nuestro cerebro.

FALSO. Una persona sana usa el 100 por ciento de su cerebro.

  1. Escuchar música clásica aumenta la capacidad de razonamiento de los niños.

FALSO. Hay poca evidencia consistente de que la música clásica (el llamado “efecto Mozart”) tenga un impacto en la capacidad de razonamiento de los niños a cualquier edad.

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