Podemos llevar a cabo diferentes estrategias para que los estudiantes sientan la confianza de mostrar sus rostros, incluyéndolos en las decisiones al respecto.

Lo más importante, es analizar como se realiza esta petición. Haciendo hincapié en lo valioso que sería para la comunidad que se generaría dentro del aula.

Que las cámaras prendidas en el aula, sean percibidas por los estudiantes como una oportunidad de generar un ambiente provechoso para el aprendizaje y no como una obligación.

La tecnología en el aula es algo nuevo para todos, por lo que debemos buscar distintas maneras para que su inclusión sea algo llevadero, tanto para docentes como para alumnos.

Estrategias

1- Videos pregrabados: Ayúdalos a entrar en confianza frente a la cámara a través de la realización de disertaciones o presentaciones por vídeo, que sean grabadas fuera de clases.

Comenzarán a sentirse cómodos frente a ella, bajo sus propios tiempos, teniendo control sobre la grabación y el resultado final. Evitando así el nerviosismo de presentarse en vivo frente a los compañeros.

2- Realiza encuestas: Pregúntale directamente a tus alumnos, qué es lo que les incomoda de esta modalidad. Puedes consultarles individualmente o también realizar un formulario de Google, donde hayan diferentes preguntas que te ayuden a identificar las limitantes del uso de cámara en el aula.

De esta forma, comprenderás que le acompleja a cada uno y los podrás ayudar a reducir los inconvenientes y encontrar soluciones en conjunto.

3- Construye relaciones: Trabaja en la confianza entre compañeros y también entre alumnos-docente. Si se sienten seguros en un ambiente, tendrán más confianza para encender las cámaras, ya que se sentirán cómodos de mostrar sus rostros en una comunidad que les entrega confianza.

Involúcralos

– Sé empático: Comparte con los estudiantes tus propias apreciaciones sobre el uso de la cámara, háblales sobre ocasiones donde no has tenido ganas de estar frente a ella.

Cuéntales cómo te has acostumbrado a usarla diariamente y cómo te preparas cada vez que la enciendes. Compartir tus sentimientos con ellos, los hará sentirse cómodos y que sus cuestionamientos al respecto son válidos.

A pesar de que realizar clases viendo las caras de cada uno de tus estudiantes puede ser muy valioso, no podemos obligarlos a encender sus dispositivos.

Pero si podemos involucrarlos y como resultado, hacerlos sentir parte de las decisiones que se toman, a la vez que se valoran sus sentimientos al respecto.

Puedes proponer pequeñas metas, semana a semana. Lo más importante, es que se comiencen a familiarizar con la metodología de a poco. Será un camino más lento, pero seguro. 

 

Referencias: Edutopia Convivencia Digital