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Una de las grandes preocupaciones de los docentes es la planificación de las clases, para que esta sea la más efectiva para lograr los objetivos del curso. Además de los procedimientos previos, es necesario comprender qué implica este proceso y qué lo hace más efectivo.

Entonces, ¿Qué procedimientos y consejos podemos seguir para alcanzar nuestros objetivos?

Planificar de manera organizada es un proceso que consta de 3 etapas:

– Planificación previa: en esta etapa, piensa qué quieres incluir en las clases; selecciona recursos teniendo en cuenta los objetivos y las necesidades de los estudiantes.
– Redacción de la planificación: redacta todos los aspectos de tu planificación.
– Revisión posterior: realiza seguimiento de la planificación y revisa los puntos principales de la organización, considerando además, mejores que se le deba realizar.

Una precisa organización del aula involucra ir adaptando la planificación de acuerdo a las circunstancias.
– La planificación eficaz también considera tareas opcionales o alternativas para lidiar con lo inesperado: la respuesta de los estudiantes a una tarea en particular, o si una tarea demora más o menos de lo anticipado, un material se queda corto, etc. Esto te ayudara a sentir más seguro frente a los cambios que puedan ocurrir.

Planificación eficaz: el proceso

1. Planificación previa:

Es posible que haya recopilado una variedad de recursos relacionados con tus clases y te sientas emocionado de presentarlos. Para seleccionar los materiales y herramientas más relevantes se debe:

Seleccionar recursos que sean más relevantes para sus estudiantes. Lo que se considera relevante se define por los resultados de aprendizaje previstos de la lección, es decir, las habilidades o competencias que los estudiantes deben dominar al final de una lección o unidad y las necesidades de sus estudiantes.

Las necesidades de los estudiantes son las brechas de aprendizaje o lo que los estudiantes aún no han desarrollado. Pueden incluir aquellas necesidades que se relacionan con el aprendizaje previo y son esenciales para lograr sus resultados de aprendizaje. Puede tener estudiantes que todavía están luchando con ciertas habilidades básicas que se suponía que debían dominar para desarrollar las específicas de su programa de estudios.

Debido a que el aprendizaje está destinado a construir sobre los conocimientos y habilidades previos de los estudiantes , este tipo de necesidades no deben ignorarse.

Además, existen necesidades actuales de los estudiantes que se refieren a lo que está enseñando. Puede conocerlos a lo largo del curso a través de su interacción, observación , retroalimentación y evaluación.

Para que tu proceso de selección sea más estructurado aquí tienes los pasos a seguir:

– Le los objetivos o resultados de aprendizaje de cada unidad y pregúntate: ¿Qué debo hacer para ayudar a los estudiantes a lograr esos objetivos? ¿Cuáles son sus necesidades en relación con 1) lo que ya saben y pueden hacer y 2) lo que están aprendiendo ahora? Escribe tus declaraciones.
Seleccione qué recursos son relevantes teniendo en cuenta los objetivos de aprendizaje y las necesidades de sus alumnos.

Decide si cada selección cumple con los siguientes criterios y cómo necesitas adaptarla más a tu contexto:

-Tiempo: Piensa en cuánto tiempo toma el recurso seleccionado. ¿Tienes tiempo para ello? ¿Qué necesita desconectarse de un recurso de este tipo y en qué centrarse más en caso de que lleve tiempo?
-Instalaciones: Comprueba la disponibilidad de las instalaciones necesarias para aprovechar los recursos.
-Variedad en una secuencia: Proporciona variedad para mantener la motivación de los estudiantes. Si gran parte de su enseñanza reciente ha involucrado el mismo tipo de tareas que su recurso seleccionado, debe reconsiderar su selección.
-Diferenciación: Trata de responder a las diferencias de sus estudiantes (estilos y necesidades de aprendizaje). ¿Su recurso seleccionado permite la diferenciación (ruta, ritmo, desempeño y tarea)?

2. Redacción de la planificación:

Sería mejor planificar las clases con gran anticipación para que pueda tener suficiente tiempo para revisar la organización.
Puedes pensar en planificar una serie de clases para tener tiempo de revisión. Sin embargo, esto no es aconsejable al comienzo del año porque aún no conoces a los alumnos y, por lo tanto, no puede identificar qué funciona mejor y cómo para ellos.
El tiempo que dedicas a conocer a tus estudiantes puede ayudarte a planificar más lecciones con anticipación (principalmente durante las vacaciones). Sin embargo, continúa actualizándote y modificando su planificación sobre la base de las reacciones de los estudiantes a las clases anteriores.

3. Planificación posterior:

Después de escribir la planificación, es hora de revisarlo para recordar sus etapas. Leer su planificación y además, revisar su contenido constantemente.

Sin embargo, usar un mapeo de procesos es mucho más útil porque hace que la planificación sea más visible y, por lo tanto, lo ayuda a comprender el flujo de sus actividades.

Puedes crear tu mapeo de procesos a mano o usando programas de software como Microsoft Word y PowerPoint. En tu mapeo de procesos, incluye las actividades o las etapas de tus clases, y describe brevemente sus objetivos (¿Por qué?) Y la forma en que los presentará a sus estudiantes (¿Cómo?). Puede utilizar símbolos (P: profesor, E: estudiantes, etc.).

La organización en la planificación es esencial. Te hace más organizado, sabiendo así qué hacer a continuación. Sin embargo, no planifiques en extremo, ya que esto te podría privar de ejercer la creatividad y flexibilidad en el aula.

Referencia: Edulearn2change